viernes, 5 de agosto de 2011

Maurice


"Aguella noche, Maurice se acostó como siempre. Pero cuando apoyó la cabeza en la almohada, un torrente de lagrimas se derramo sobre ella. Estaba horrorizado. ¡Un hombre llorando! Fetherstonhaugh podria oirle. Ahogó sus sollozos tapandose con la sabana, despues alzó la cabeza y comenzó a golpear con ella la pared, aplastando el yeso. Alguien subia las escaleras. Se detuvo inmediatamente y no prosiguió cuando los pasos se apagaron. Encendiendo una lampara, miró con sorpresa su pijama roto y sus miembros temblorosos. Continuó llorando, pues no podia detener las lagrimas, pero el impulso suicida habia pasado, y arregló la cama y se tendió. Cuando abrió los ojos su criado arreglaba los destrozos. Le pareció extraño a Maurice que hubiese penetrado alli un criado. Se preguntó si sospecharia Algo, después se durmió de nuevo. Al despertar por segunda vez, vio cartas en el suelo. Una de su abuelo, el viejo señor Grace, que le hablaba de una fiesta que se celebrarla cuando Maurice  llegase a la mayoría de edad. Otra, de la mujer de un profesor convidándole a comer («El señor Durham vendrá también, así que no te dará vergüenza»), otra de Ada, que hablaba de Gladys Olcott. Y otra vez más se quedó dormido. La locura no es para todos, pero Maurice conoció el rayo que dispersa las nubes. La tormenta no había durado tres días como él suponía, sino que había estado fraguándose durante seis años. Se había preparado. en las oscuridades del ser, donde ningún ojo atisba, y el medio ambiente en que había vivido la había alimentado. Había estallado y él no había muerto. La claridad del día le rodeaba, estaba en pie sobre las cumbres que ensombrecen la juventud, y vio. La mayor parte del día permaneció sentado con los ojos cerrados, como si escrutase el valle que había abandonado. Era todo tan simple ahora. Había mentido. Lo formuló en una frase: «Se había alimentado de mentiras», pero las mentiras son el alimento natural de la niñez, y las había devorado con avidez. Su primera resolución fue ser más cuidadoso en el futuro. Viviría con rectitud, no porque importase a nadie ya, sino por la rectitud misma. No volvería a mentirse así. No pretendería —y ésta era la prueba— preocuparse por las mujeres, cuando el único sexo que le atraía era el suyo propio. Amaba a los hombres y siempre los había amado. Ansiaba abrazarlos, mezclar con el de ellos su ser. Ahora que había perdido al hombre que correspondía a su amor, admitía aquello."

Extracto de: Maurice
Disponible en nuestra librería: $209.00

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jueves, 4 de agosto de 2011

Mi Madre

“…la imagen de Hansi me fascinaba. Recuerdo que, furtivamente, en el fiacre, me miró riendo (no pensaba que yo la vería). Y estaba entonces tan bella que, al pensar en esto, quería que siempre se burlara de mí. Que hiciera de mí lo que leí en un libro pornográfico. Un esclavo apaleado, gozoso de los golpes, feliz de su esclavitud. Oí la llave en la puerta. Hansi corrió sin aliento. —Te hice esperar —dijo—. Mira. No he dormido. Con un látigo en la mano, los cabellos rojos bajo un brillante sombrero de copa y vestida de negro como amazona, Hansi no sólo era fascinante. Era la encarnación de la obsesión que un rato antes me había domado. ¡Como si me adivinara, riente, traviesa. aferró mis puños! —Mi traje te trastorna. Lo amo y me agrada usarlo. Pero no veas en él,e1 uniforme de mis vicios. Soy voluptuosa y ardo en demostrártelo, aunque (señalaba el látigo) no me gusta usarlo. ¿Te decepciono? El ruido que hace es tan bonito... Yo tenía la cara triste y silbó el látigo. Riente, me amenazó con la firmeza de la domadora que reta a la bestia y avanzó hacia mí. - ¡A mis pies! —gritó—. Mira mis botas. Abandonó su bravata. Estalló de risa. Se levantó el vestido para mostrarme sus botas relucientes de barniz. Hizo carantoñas. —No eres dócil. ¡Qué lástima! Y voy a decirte que, mientras las traiga puestas, no te voy a dar oportunidad para que las beses. No sirven para nada. Y, ahora, dime por qué estás triste. ¿Lamentas? Hablaba sola. Traía el diablo. Volvió a tomar el látigo y restalló la trecha, agudamente. — ¿Sabes qué me puso con este humor? Al entrar me dije: le pertenezco y él me pertenece. ¿Quieres que me quite todo? ¿Prefieres que conserve mi sombrero?, ¿mis botas? Yo quisiera no hacer sino lo que tú quieres. ¿Quieres, tú, el látigo? ¿Quieres golpearme hasta la muerte? Eso no me agrada. Sólo me gusta ser tuya, ser tu juguete. Ya veo que estás triste, pero yo estoy loca de alegría. Yo ya no podía más con la lentitud del coche y con haber tenido la idea de ir al bosque porque no podía dormir. Nunca he sufrido de amor, jamás he amado, pero deliré a causa de las horas que me separaban de ti, todo el tiempo. ¿Por qué te pedí ayer que me dejaras? —Sí, Hansi, sí, ¿por qué me pediste que te dejara? —Yo quería saber, Pedro. Estaba loca. Quería encontrarme a solas. Pedro: ¿si nunca hubiera noche sabrías lo que es el día? Pero, en la noche, Pedro, mientras esperaba el día, la espera llegó a ser espantosa. Yo me había quedado taciturno. Sordo a los gemidos de Hansi, aunque me sentía desdichado de estar sordo y no abrirle mis brazos. Creo que ella tuvo que comprenderme. Súbitamente, gritó: —Lo había olvidado, Pedro. Pensaba en…”

Extracto de: Mi Madre
Autor: George Bataille
Editorial: Fontamara
México 2007
Disponible en nuestra librería: $125.00

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miércoles, 3 de agosto de 2011

HOMBRES AMADOS


"...Invité a Jesús a venir a mi departamento el domingo para ver por televisión el partido final de Copa Mundial entre Alemania y Argentina. Lo cité un poco antes de las doce del día. El partido comenzó y él no había llegado. Estaba por terminar el primer tiempo cuando sonó el timbre. Abrí por el interfón y quise hacerme esperar un poco. Creo que él tocó a la puerta. Poco después me levanté, le abrí, le di la mano y le dije: 
-Pasa.
Le puse una silla y le ofrecí otra para que subiera los pies pero no la aceptó. Yo seguí tomando mi taza de café y al poco tiempo le dije: 
-¿Tornas café o cerveza? 
Él me dijo que mejor cerveza. Entonces torné unos billetes, una bolsa y bajé a comprar cuatro caguamas; le di un vaso, le abrí una, puse una parte de periódico en el piso para la botella y el vaso. Pasaron unos minutos y dije: 
-Bueno, he tomado mucho café. Te perdiste el primer gol pero realmente no lo valió, en el sentido de que no fiie nada extraordinario; fue un simple gol.
Me levanté a dejar mi taza de café, tomé una caguama y me senté a seguir mirando el partido. Ya estaba por finalizar con el marcador empatado cuando Argentina, esta vez no fue por medio de Maradona, anotó el tanto del triunfo. Entonces yo dije: 
—Esto ya se acabó y ganó Argentina la Copa Mundial —y apagué el televisor añadiendo: —Bueno, ahora nada más viene el puro cotorreo. 
Entre las felicitaciones que se daban los jugadores unos a otros había abrazos, había besos, y dijo Jesús: "Sí, hom-bre, éstos se besan y hasta se tiran abrazados así". "Sí, hace años se prohibió en México que aparecieran en el periódico besos en la boca". Me quedé mirándolo y le dije: "Yo soy muy sensible en las tetillas, ¿tú no?" Él dijo que pues que sí; entonces se quitó la camiseta, le pellizqué con el dedo índice y el pulgar de cada mano las tetillas y él hizo lo mismo conmigo. Dije: "Ponte así" y nos pusimos sentados en nuestras sillas uno frente al otro; yo incliné mi frente sobre su hombro, sentí su cabeza y nos dimos un beso en la boca. Nos seguimos besando en la boca, nos pusimos de pie y comenzamos a desvestirnos y nos fuimos a la cama. Después de un rato de estar besándonos y abrazándonos me levanté al baño y saqué del botiquín una vaselina y dije "aquí está la crema". Entonces yo le chupé la..."

Extracto de: HOMBRES AMADOS 
Autor: Jorge Arturo Ojeda 
Editorial: Fontamara 
México, 2002

Disponible en nuestra librería: $70.00
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lunes, 1 de agosto de 2011

ENTRE LA RESIGNACIÓN Y EL PARAÍSO (DESNUDOS EN LA ALBERCA)



"...Si lo sabe Dios que lo sepa el mundo.
A veces aquellas discusiones las trasladaban a las reuniones en el local de la UNER, Marco Tulio leía con interés diversos temas sobre la homosexualidad, su aprendizaje y su beligerante actitud ante los intolerantes de derecha y de izquierda le ganaron cierto respeto en los ámbitos donde se desenvolvía, igual cuestionaba y discutía con las vestidas y afeminados sobre su grotesco papel al imitar a las mujeres -las locas se transfomiaban en patéticas caricaturas de mujeres, eran ellas las que desprestigiaban al gremio-, afirmó en repetidas ocasiones, aunque había excepciones como los travestidos que merecían respeto por su elegancia y estilo, como era el caso de la Esmeralda, la Fany, la Minelly, la Vanesa, entre otras, pero a los que sí detestaba era a las vestidas masculinizados como la Xochitl, un sujeto gordo, moreno que solía visitar algunos bares rodeada de cadetes, en algunos de estos sitios se daba el lujo de cerrarlos y ahí organizaban divertidas fiestas. En esos ambientes entre los grupos de discusión y las experiencias que tuviera en las fiestas fue apuntalando su carácter indomable, asimismo las lecturas le permitieron poco a poco estructurar un discurso contra la homofobia, así escribía notas en su diario y se carteaba con algunos activistas de los derechos civiles de Nueva York y Los Ángeles California, homosexuales que conociera meses atrás en Tlaquepaque y quienes le enviaban folletos, revistas y recortes de periódicos de los diferentes movimientos como las panteras negras, de los hippies, los pacifistas, ambientalistas, feministas y homosexuales, organizaciones que se extendieran por Estados Unidos a raíz de los enfrentamientos entre la policía neoyorkina y activistas en el Washington Stonewall Inn en junio de 1969, agrupaciones que luchaban por un reconocimiento ante la sociedad. ¿Qué era lo que estaba mal?, ¿cuál el problema?, si la homosexualidad era o no una enfermedad, o una desviación, la cuestión para Marco iba más allá de las causas que la originaban, la realidad es que existía y se sufría por ello, entonces era válida la lucha por la liberación tal como se realizaba ahora en los Estados Unidos, había que dar a cara, pero no a través de mamparas, pseudónimos, de voces aisladas y rostros desvinculados para los reportajes periodísticos, era necesario que los homosexuales varoniles se mostraran sí mismos y ante el público, había que seguir el ejemplo de los travestis, las locas que de sobra habían demostrado su valor enfrentarse a sus familias ya los sagrados valores del catolicismo..."

Extracto de:  ENTRE LA RESIGNACIÓN Y EL PARAÍSO (DESNUDOS EN LA ALBERCA)
Autor: Hugo Villalobos 
Editorial: Fontamara 
México 2004

Disponible en nuestra librería: $205.00

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sábado, 30 de julio de 2011

EL MEXICANO ANTE LA SEXUALIDAD


INDICE
Prólogo a la 3a edición  9
I. Introducción  13
II. Objetivos del trabajo  19
III. Ideas rectoras   23
IV. Método de trabajo   27
V. Entrevistas a mexicanos:  35
1. La religión católica. Canónigo   36
2. La ciencia   48
a. Punto de vista psicoanalítico masculino  48
b. Punto de vista psicoanalítico femenino  74
c. Punto de vista del sexólogo  85
3. Grupos contestatarios:  98
a. El feminismo  98
b. Homosexual masculino  110
c. Lesbiana  135
4. La gente "común"  153
a. Punto de vista masculino  153
b. Punto de vista femenino  171
VI. Entrevistas a extranjeras, a modo de referencia:   187
1. La mujer de Sri-Lanka  187
2. La mujer de Paptta-Nueva Guinea  193
3. La mujer de Filipinas  206
4. La mujer de Ghana  212
5. La mujer de Santa Lucía  224
VII. Conclusiones generales  233
VIII. Apéndice  247
IX Bibliografia  275

"...Respecto de la homosexualidad, la concepción que manejo en lo personal, es la de considerarla como una preferencia sexual; una de las tres preferencias que existen: heterosexualidad, homosexualiad y bisexualidad. No se considera, siguiendo los lineamientos de la Asociación Psiquiátrica Americana, como una enfermedad, ni como un síntoma. Consideramos que requiere atención profesional solamente lo que se denomina homosexualidad egodistónica, es decir, aquélla que incomoda, molesta al individuo, pero más que para cambiar preferencias, para ayudarle a desarrollarse en un mundo y una sociedad que son básicamente homofóbicos, como son los mexicanos.
El propio Fretid en Carta a una madre estadounidense declara que a su juicio, "La homosexualidad(...) no es nada de lo que deba uno avergonzarse, no es vicio, ni degradación, ni se la puede clasificar como enferinedad". Por otra parte, cabe hacer hincapié en que la Asociación Psiquiátrica Americana no se pronunció en el sentido de no calificar a la homosexualidad como enfermedad, sino hasta muy recientemente. Los prejuicios casi siempre han probado ser más eficaces que el razonamiento lógico.
Profesionalmente, la experiencia con la homosexualidad es que no es raro que nos lleguen sobre todo padres, familias que nos traen jóvenes porque son homosexuales. Allí tenernos la experiencia de manejar una especie de terapia familiar en la cual ayudamos a todos a aceptar como un hecho la homosexualidad de la persona que les preocupa y a desmitificar muchas ideas erróneas y finalmente, a ayudarlos a que acepten a la persona homosexual; primero como una persona que tiene sus propios y personales valores y finalmente, como un aspecto independiente, su preferencia sexual. En cuanto a las mal llamadas perversiones o desviaciones, en lo personaL prefiero manejar denominaciones que no impliquen una carga valorativa de prejuicio y en este sentido proponemos, incluso tengo escritos al respecto, substituir la denominación "desviaciones" o "perversiones", por la de "expresiones comporta-mentales de la sexualidad".

Extracto de: EL MEXICANO ANTE LA SEXUALIDAD
Autor: MARIA TERESA DORING 
Editorial: DISTRIBUCIONES FONTAMARA
País: MEXICO 
Disponible en nuestra librería: $220.00
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viernes, 29 de julio de 2011

Transexualidad, la paradoja del cambio.

CONTENIDO:
1. Ellas y ellos cuentan su historia. I. Julieta y Pedro   1 
2. ¿Qué es la transexualidad?   9 
3. Abrevando de la historia   23 
4. Ellas y ellos cuentan su historia. II. Oraba y Ariel   35 
5. La transexualidad patologizada   39 
6. Ellas y ellos cuentan su historia. III. Lizbeth y Gustavo 53 
7. Respeto a la diversidad sexual, identidad de género y derechos humanos   57 
8. Ellas y ellos cuentan su historia. IV. Vanessa e Isaac   69 
9. Teoría paradójica del cambio y transexualidad   71 
10. Ellas y ellos cuentan su historia. V. Romina y Miguel Ángel 87 
11. Abordaje profesional de la transexualidad   91 
12. Ellas y ellos cuentan su historia. VI. Sandra y Arturo   111 
13. La pareja y la familia: otras voces  115 
Epilogo   123 
Glosario mínimo   127 
Referencias   131 


LAS FALACIAS, LA TRANSFOBIA

La atribución de enfermedad mental o perversión per se que se hace a la transexualidad conduce no sólo a discriminación y rechazo transfóbico, sino también a la generación de infinidad de falacias en tomo a esta condición. El lo acentúa el estigma. Es frecuente escuchar en el medio mexicano, con independencia de la situación cultural y socioeconómica del emisor, frases como: "Ésas son excentricidades de los puros", "Son una hola de degenerados", "Se necesita estar loco para quererse operar... parecen operados, pero del cerebro", "Son así porque Dios los ha castigado", "Sólo un pendejo se hace la operación jarocha: te quitan el pito y te ponen panocha..." y más. Un destacado miembro de la jerarquía católica mexicana, el ciudadano Norberto Rivera Carrera, ha externado opiniones que aun dogmáticas serían respetables si no se hicieran eco de las falacias y la transfobia. Tanto en declaraciones al diario Milenio (12 de febrero de 2008) como en su libro El árbol de la vida, el cardenal Rivera da una muestra de su "caritativa" forma de discriminar. La cabeza de la nota del periódico dice: "La iglesia católica rechaza la cirugía de cam-bio de sexo, no es la solución para los problemas psicológicos, sino la continuación de los mismos." La nota, firmada por Eugenia Jiménez, apunta que el padre Norberto exhorta a los transexuales a aceptar su sexualidad y someterse a psicoterapias, y agrega: "Hay que darles todo el apoyo y no crearles ulteriores sufrimientos ni falsas ilu-siones." Comenta que la Iglesia se mantiene a la expectativa porque reconoce que  podría ser vulnerable si alguna pareja de transexuales engaña a algún cura con una fe de bautizo falsa para contraer nupcias. En su libro toca el tema, afirmando que "en la ambigüedad sexual [se refiere a los estados intersexuales] no hay problema ético con la cirugía, que en ellos se realice el acto conyugal con el otro sexo y que, cuando sea posible, se logre la fertilidad." Continúa: "en el verdadero transexual hay dificultades éticas graves, porque muchos defienden esas operaciones bajo los argumentos de que la situación psicológica es irreversible y no queda otra opción que la corrección física; [lo deseable es]... la búsqueda de la armonía de la persona y la reivindicación en materia de sexo, esto último es lo que predomina en la opinión pública." Para el sacerdote Rivera  "estos argumentos tienen puntos muy débiles y no sirven para garantizar la justificación [sic] de las operaciones quirúrgicas". Pero prosigue: "los conceptos de sexualidad masculina y femenina no se pueden reducir a los mecanismos psíquicos ni a estereotipos culturales. tu solución no se encuentra en suprimir lo que es difícil de armonizan sino en corregir lo desviado, cuando esto sea posible. Y remata: "la Iglesia no rechaza a los transexuales, pues comprende su sufrimiento, pero sabe que deben ser ayudados a la integración de su ser en la aceptación de su sexualidad". Luego de conocer sus opiniones no podernos menos que lamentar la desinformación (¿o mala fe?) del prelado. Detengámonos a revisar sus puntos de vista:
a. El cardenal exhibe su profunda ignorancia sobre el tema. No sabe o finge no saber las aportaciones científicas sobre identidad de género y transexualidad. Desconoce, p. ej., que los procesos de psicoterapia no son para revertirla identidad de género, sino para favorecer emocionalmente, la transición hacia la concordancia del sexo (que si tiene elementos modificables) con la identidad de género, siendo ésta inamovible.
b. Atribuye a las personas TSX gratuitamente y en forma por demás injusta una intención malévola: engañar a un inocente párroco para obtener alguna ventaja, como según Rivera sería efectuar una boda entre dos personas transexuales. La motivación de tal acto sería realizar un matrimonio entre personas que, si ya están reasignadas quirúrgicamente, carecen de la función reproductiva... y esto parece no soportarlo Norberto. Supone el ciudadano Rivera que si una cirugía de reasignación para personas con algún estado intersexual tuviera éxito, sería con el objetivo de tener hijos y no para su bienestar físico y emocional.
c. Acusa de "desviaciones" a las personas TSX, sin esgrimir argumento alguno. Ni un psiquiatra del siglo antepasado haría afirmaciones tan temerarias. 
d. Asegura que la asociación religiosa a la que pertenece ve con compasión a las personas TSX, pero que deben aguantarse, es decir, proseguir con la discordancia sexogenérica y el malestar emocional consecutivo en una cultura en la que en algunas personas sigue existiendo intolerancia, falta de respeto... y ningún atisbo de solidaridad cristiana.
Michael Carrera, quien fue presidente del Consejo de Información y Educación Sexual de EUA y de la Asociación Americana de Educadores, Consejeros y Terapeutas Sexuales, enlistó en 1982 algunas de las falacias que todavía en la actualidad se repiten con frecuencia en torno a la condición transexual:
1. "Se puede distinguir a un transexual a un kilómetro de distancia. Su aspecto lo delata."
2. "Los TSX no disfrutan de las relaciones sexuales." 
3. "La transexualidad se debe a que los hombres fueron vestidos de niña durante la infancia." 
4. "Los transexuales normalmente se arrepienten de haberse operado." 
5. "En realidad los transexuales son homosexuales que buscan tener más relaciones". 
6. "Los TSX biológicamente masculinos tienen una apariencia delicada, débil." 
7. "Los TSX biológicamente femeninos carecen de pechos y tienen los hombros anchos." (Ahora entendernos de dónde recaba su información Norberto Rivera.)

EXTRACTO DE: Transexualidad, la paradoja del cambio.
AUTOR: David Barrios Martínez y María Antonieta García Ramos
EDITORIAL: Alfil
PAÍS:  México
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jueves, 28 de julio de 2011

HISTORIA DEL OJO

"...En el rincón de un corredor había un plato con leche para el gato: "Los platos están hechos para sentarse", me dijo Simona. "¿Apuestas a que me siento en el plato?" —"Apuesto a que no te atreves", le respondí, casi sin aliento. Hacía muchísimo calor. Simona colocó el plato sobre un pequeño banco, se instaló delante de mí y, sin separar sus ojos de los míos, se sentó sobre él sin que yo pudiera ver cómo empapaba sus nalgas ardientes en la leche fresca. Me quedé delante de ella, inmóvil; la sangre subía a mi cabeza y mientras ella fijaba la vista en mi verga que, erecta. distendía mis pantalones, yo temblaba. Me acosté a sus pies sin que ella se moviese y por primera vez vi su carne "rosa y negra que se refrescaba en la leche blanca. Permanecimos largo tiempo sin movernos, tan conmovidos el uno como el otro. De repente se levantó y vi escurrir la leche a lo largo de sus piernas, sobre las medias. Se enjugó con un pañuelo, pausadamente, dejando alzado el pie, apoyado en el banco, por encima de mí cabeza y yo me froté vigorosamente la verga sobre la ropa, agitándome amorosamente por el suelo. El orgasmo nos llegó casi en el mismo instante sin que nos hubiésemos tocado; pero cuando su madre regresó, aproveché, mientras yo permanecía sentado y ella se echaba tiernamente en sus brazos, para levantarle por atrás el delantal sin que nadie lo notase y poner mi mano en su culo, entre sus dos ardientes muslos..."


Extracto de:  HISTORIA DEL OJO
Autor: GEORGES BATAILLE
Editorial: FONTAMARA
País: MEXICO
Disponible en nuestra librería: $120.00
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