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miércoles, 15 de junio de 2011

El Satiricón


Llena de buen humor y desvergüenza, esta obra posee todo el encanto de la literatura gay en el tiempo decadente de la Roma Imperial, donde toda diversión tenía su asiento y todo vicio su virtud...

De la más importante obra de Petronio solo se conservan algunos fragmentos, escritos en prosa y verso, que hacen gala de un hermoso latín que no duda en utilizar coloquialismos y dejes de la época. Es por ello por lo que, a parte de su valor como obra escrita y testigo de la época, los lingüístas se frotan las manos por la suerte que tienen con El Satiricón, un ejemplo directo de los usos de la lengua. La escritura de Petronio es considerada abigarrada y barroca por algunos y se pueden establecer relaciones con otros escritores anteriores, como el romano Ovidio o el griego Aristófanes, de cuyas fuentes seguramente bebió el autor.
De entre los segmentos que nos quedan se puede extraer uno de los primeros relatos homosexuales de la época. Al mismo tiempo, Petronio construye lo que sería el texto precursor de la tradición de la novela picaresca europea. Así, el autor nos cuenta las aventuras y desventuras sentimentales entre dos amantes. Encolpio está perdidamente enamorado de Gitón, un hermoso adolescente que, sin embargo, lo lleva de cabeza. Las peripecias sufridas por el pobre Encolpio con el fin de evitar las infidelidades de su novio son el leit motiv del relato  por el que pasan diversos personajes, a cada cual más libertino.
En el texto también se incluyen algunos cuentos milesios de carácter sexual. Las fábulas milesias son un género narrativo que aparece entre el año I y II a.C. y que consiste en una narración en primera persona donde se combina el humor con el erotismo, llegando a tocar muchas veces la temática mística o mágica, hablando incluso de metamorfosis. Es normal que las obras de Petronio gozasen de una enorme popularidad entre los ambientes libertinos de la Roma antigua (que eran muy populares después de todo) llegando a ser las preferidas entre los mandatarios de la época. No hay que olvidar que el propio Petronio pertenecía a la corte del malogrado emperador Nerón, donde era famoso por la organización de espectáculos, fiestas y demás celebraciones fastuosas.
Andrea Jaén

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